Crece el rechazo en Omoa ante la intención de construir de un muelle de carga en la bahía
Algunos sectores de la población, empresarios turísticos y ambientalistas afirman que
la terminal marítima destruirá el ecosistema marino y el turismo local
OMOA, CORTÉS. El municipio de Omoa se encuentra dividido entre las promesas de desarrollo económico y un creciente “temor” por el impacto ambiental que generaría la construcción de una terminal marítima y muelle de carga comercial.
El solo anuncio del proyecto, que estaría valorado en unos 120 millones de dólares, según notas de prensa, reavivó las alarmas de la comunidad.
Ayer en varias zonas del municipio instalaron letreros que rechazan la anunciada construcción, aunque hasta la fecha el proyecto no cuenta con permisos ambientales ni con inversores nacionales ni extranjeros.
A lo largo de las vías principales del municipio y en zonas comerciales, aparecieron los letreros colocados por los habitantes bajo la consigna "NO AL MUELLE DE CARGA" y la marca comunitaria "Salvemos Omoa".
Temor por el ecosistema
Diversos sectores de la zona advierten que la instalación de una terminal de carga pesada afectará directamente las playas, los arrecifes y la fauna marina de la bahía. El movimiento de grandes embarcaciones, sumado al riesgo de contaminación e intervenciones en la línea de costa, amenaza con golpear fuertemente el turismo y la pesca artesanal, que son los principales motores de sustento para miles de familias omoenses, sustentan los opositores.
"No estamos en contra de la inversión, pero un puerto de carga destruirá la vocación turística y ecológica que define a Omoa", señalan líderes comunitarios.
Por su parte, el alcalde Ricardo Alvarado ha asegurado que desconoce quienes son los inversores del anunciado proyecto, sin embargo, su postura es a favor de las inversiones y la generación de empleo.
Alvarado, quien ha gobernado el municipio desde 2010, en declaraciones recientes, pone como ejemplo que Puerto Cortés, el municipio vecino, se ha desarrollado gracias al canon del 4% anual que paga la Empresa Nacional Portuaria por el uso del Puerto de Cortés.
En las inmediaciones de comercios locales y tramos carreteros es evidente el rechazo de los vecinos, quienes han prestado las fachadas de sus negocios y terrenos para instalar vallas informativas en protesta contra el proyecto.
Los opositores al proyecto continúan exigiendo a las autoridades correspondientes la revisión de las licencias ambientales y la realización de consultas transparentes a la población antes de permitir el inicio de las obras costeras.

