Omoa entre dos aguas: el desarrollo industrial frente a la vocación turística

La Corporación Municipal se apresta a aprobar la modificación de uso del suelo en una parte del territorio para la industrialización

Omoa, Cortés. En la pacífica bahía de Omoa, donde el mar Caribe choca con la cordillera de El Merendón, se gesta una metamorfosis radical que promete transformar la calidad de vida de esta ancestral comunidad. El municipio, históricamente dependiente de sus playas, el turismo y su patrimonio colonial, enfrenta hoy un debate crucial sobre su ordenamiento territorial, la zonificación y el uso del suelo.

El cambio de uso del suelo, una potestad de la Corporación Municipal facultada por la autonomía que le otorga la Ley de Municipalidades, impulsaría grandes inversiones y empleo como nunca antes. Con ello, se busca la circulación de capital fresco para elevar la calidad de vida de más de 43,000 personas, en su mayoría mujeres.
El debate cobró vigencia desde 2021, cuando el Poder Ejecutivo emitió un decreto PCM que autoriza la concesión a inversionistas privados para la construcción de un muelle de carga.

El proyecto de la Terminal Marítima Portuaria de Buques, Cruceros Mercantes y Cabotaje representa una inversión privada estimada en 120 millones de dólares. Aunque promete rediseñar la economía local, la gestión para el cambio de uso del suelo ha encendido las alarmas en el influyente sector turístico y ambiental.

Para la administración local, liderada por el alcalde Ricardo Alvarado, la megaobra portuaria no es un capricho urbanístico, sino una tabla de salvación frente al desempleo y la urgencia de generar ingresos propios.

El edil defiende la llegada de inversiones, haciendo la salvedad de que deben estar amparadas en la ley y cumplir con todas las normativas ambientales vigentes. “Necesitamos inversión que genere empleos dignos para nuestra gente e ingresos que se traduzcan en obras para las comunidades”, sostiene Alvarado.

Desde la perspectiva municipal, el muelle, proyectado en el sector de Motriques (kilómetro 15), operará bajo un modelo privado en el que el municipio percibirá un canon directo por los servicios de carga prestados. Esto inyectaría recursos frescos a las arcas locales para financiar infraestructura básica en una zona donde la pobreza extrema ha golpeado históricamente a amplios sectores.

Un municipio que necesita crecer
Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y las proyecciones demográficas reflejan la presión social en Omoa, cuya población supera los 43,000 habitantes distribuidos en 28 aldeas y más de 118 caseríos. Alrededor del 62 % de los residentes vive en áreas urbanas, concentrando la demanda de empleos e infraestructura de servicios.

Aunque tradicionalmente la agricultura y la pesca artesanal sostenían a las familias rurales, el empleo formal es escaso. Esta situación empuja a la juventud hacia la migración o el sub-empleo estacional, obligando a muchos a viajar a Puerto Cortés, Choloma y San Pedro Sula en busca de oportunidades.

El choque en torno al cambio de uso de suelo se produce porque Omoa ha consolidado un ecosistema económico volcado al turismo. Según la Secretaría de Turismo de Honduras (IHT), el destino creció a buen ritmo en la última década: pasó de 18 hoteles y 41 restaurantes a más de 35 hoteles y 70 restaurantes. Es este sector el que solicita a la Corporación Municipal no autorizar la modificación del suelo.

Sin embargo, el alcalde Alvarado aclaró en declaraciones a medios nacionales que el cambio de uso de suelo se circunscribe a un espacio territorial específico y no abarca a todo el municipio ni a la totalidad de sus playas.

Si bien el auge turístico genera empleos directos e indirectos, estos resultan insuficientes para una población en constante crecimiento y con mayor nivel de escolaridad que demanda mano de obra calificada. Alvarado pone como ejemplo el desarrollo del vecino municipio de Puerto Cortés, el cual recibe anualmente el 4 % de los ingresos del Puerto de Cortés, el más importante del Caribe centroamericano.

Por su parte, representantes de la Cámara de Turismo local manifiestan su preocupación por la falta de estudios de impacto ambiental robustos e independientes previas a modificar la zonificación del litoral.

El reto del ordenamiento territorial
El debate en Omoa deja al descubierto la fragilidad de los planes reguladores frente a las macroinversiones costeras. ¿Puede coexistir un muelle de carga pesada con un destino de playas caribeñas y ecoturismo?
La Corporación Municipal apuesta por la diversificación económica bajo la premisa de que el proyecto portuario se ejecutará en terrenos privados alejamientos del muelle turístico tradicional. Sin embargo, el desafío de Omoa será demostrar que el uso de su territorio puede adaptarse a la industria sin destruir su principal atractivo: sus playas y su biodiversidad marina.